domingo, 14 de noviembre de 2010

lectura los camellos y el desierto

LOS CAMELLOS Y EL DESIERTO

Los camellos son los animales que están más adaptados para vivir en los desiertos. Se suele decir que los camellos resisten las condiciones de vida de los desiertos, porque acumulan agua en sus jorobas. En verdad no es así. En su joroba , el camello acumula grasa que usa para alimentarse cuando no tiene qué comer.

En el camello, en realidad, todo está adaptado para que pueda vivir en el desierto. Por ejemplo, sus ojos son grandes y están protegidos por tres párpados. Los párpados de más afuera tienen unas pestañas largas y encrespadas que protegen el ojo, impidiendo que entren granos de arena. El párpado de más adentro es muy fino; si una partícula de polvo entra al ojo del camello, este párpado interior lo limpia inmediatamente expulsando el cuerpo extraño.

El camello puede pasar meses sin tomar agua. En invierno, cuando el calor es menor y las plantas contienen más humedad, el camello no toma agua. Saca agua de las plantas que come. En verano, cuando el calor aumenta y las plantas están más secas, puede pasar hasta cinco días sin tomar agua. Si es necesario, transforma la grasa de su joroba en agua, pero normalmente no lo hace así. Se defiende de perder el agua que necesita para vivir no transpirando, orinando poco y soportando sin problemas que su temperatura suba hasta 11 grados durante el día. No le importa. El frío de la noche le sirve para recuperar su temperatura normal.

Por esta y otras muchas razones, cuando se quiere hacer un viaje por desierto en una cabalgadura, el camello es el animal más indicado. No cabe la menor duda.

Las narices del camello son también muy especiales. Si hay una tormenta de arena, las puede cerrar completamente; así nunca tiene problemas porque le entren granos de arena a su sistema respiratorio. Las orejas del camello también están protegidas contra la arena. Son pequeñas, están dirigidas hacia atrás y están cubiertas de pelo.

Los dientes del camello son muy afilados. Su boca está protegida por dentro por una membrana. Gracias a esto el camello puede comer plantas espinosas sin herirse y triturar cualquier planta del desierto por dura que sea.

Sus largas patas apartan su cuerpo del calor del suelo. En sus pezuñas lleva una especie de almohadillas que le permiten avanzar por la arena sin hundirse.

Sus largas patas apartan su cuerpo del calor del suelo. En sus pezuñas lleva una especie de almohadillas que le permiten avanzar por la arena sin hundirse.

Por esta y otras muchas razones, cuando se quiere hacer un viaje por desierto en una cabalgadura, el camello es el animal más indicado. No cabe la menor duda.

allende y condemarín

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